El proyecto Open Doors reúne a profesionales de la salud para reflexionar sobre el impacto de la LGTBIfòbia en la atención sanitaria

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La conferencia final del proyecto Open Doors, liderado en Cataluña por la Universitat de Girona y Surt, ha reunido profesionales de la salud para reflexionar sobre como promover una salud inclusiva y competente para las personas LGTBI+.

La jornada ha tenido en el centro una pregunta clave: tienen que ser los servicios hacia las personas LGTBI+ especializados o se tiene que transversalizar la perspectiva LGTBI+? «Si bien el horizonte es la atención universal, los espacios de atención especializada continúan siendo muy necesarios por muchas personas LGTBI+», puesto que, «sufrir discriminación dentro del sistema de salud genera rechazo y dificulta el acceso, por lo tanto, muchas personas del colectivo buscan profesionales dentro de las siglas como estrategia para conseguir un espacio de más confianza y, en este sentido, visibilizar los y las profesionales LGTBI+ resulta clave», explica Nagore Gartzia, responsable del proyecto Open Doors dentro del área de investigación de Surt.

Durante la jornada, Tamás Dombos, coordinador internacional del proyecto y miembro de la Asociación LGTBI Háttér Society (Hungría), ha situado las principales barreras de acceso a la salud que afectan las personas LGTBI+. Las legales, como por ejemplo la imposibilidad de autodeterminación del género, son centrales. También juegan en contra la carencia de recursos o de financiación, el desconocimiento de las realidades LGTBI+ y los conocimientos médicos obsoletos, en que el sexo y el género son medicalizados y patologitzados, así como los prejuicios por partes de profesionales hacia las personas LGTBI+.

Eva Vela, comadrona y coordinadora de la ASSIR Derecha, ha repasado durante el acto la evolución desde los centros de planificación familiar de los 80, a los Servicios de Atención a la Mujer de los años 90, a la atención a la salud sexual y reproductiva (ASSIR). «Este recorrido nos permite ver como se ha ido modificando los servicios a lo largo del tiempo, desde una mirada heteronormativa y centrada en las mujeres, hacia una perspectiva, que poco a poco, empieza a abrirse por integra diferentes servicios y programas, como las tardes jóvenes o el grupo preparación al nacimiento queer», resume Gartzia.

La ginecóloga Rosa Almirall, del servicio Tráfico: servicio de salud trans* afirmativo, ha compartido durante la jornada una narración en primera persona sobre cómo, desde la militancia feminista de los años 70 y la relación con la ginecología, surgió la necesidad de dedicar un espacio para las mujeres trans a los servicios de atención sexual y reproductiva. Además, en relación a la salud trans*, destacó el cambio de modelo patologizador -que es presente a otros servicios- al modelo despatologizando, basado en el acompañamiento biopsicosocial y la escucha activa para dar respuesta a las necesidades de las personas trans*, base del servicio Tráfico.

Un cambio de modelo en camino

Durante el proyecto Open Doors, se realizó una encuesta dirigida a profesionales de la salud en activo y a estudiantes del ámbito (medicina, enfermería, psicología, trabajo social…) y los resultados apuntan que, en Cataluña, hay más familiaridad con pacientes abiertamente LGBTI+ que en otros países. Un 33% de las personas encuestadas afirmaban tratar a menudo o muy a menudo con pacientes abiertamente LGTBI+. Al extremo opuesto, hay Hungría (3%) e Italia (10%). «En general, en todos los países hay que continuar trabajando por la formación y sobre todo por un cambio de modelo de atención a la salud de las personas LGTBI+, que se incorpore desde el currículum en las universidades», afirma Gartzia.

Para contribuir a generar el cambio, en el marco del proyecto Open Doors, se ha elaborado una guía con claves para reducir la discriminación hacia las personas LGTBI en el ámbito de la salud.  Según la investigación de que parte este nuevo recurso para profesionales, en Cataluña, la discriminación contra las personas LGTBI no es generalizada, aun así, se detecta que la mayoría de profesionales de la salud tienen “una visión que parte de un modelo heterosexual y que trata la diversidad sexual y de género como una excepción”, sintetiza  Gartzia.

La guía del proyecto ‘Open doors’ ha sido elaborada por la entidad polaca Lambda y se ha planteado como una herramienta práctica de sensibilización dirigida a profesionales del ámbito sanitario. A partir de los resultados de la investigación en Cataluña, Sale y la Universitat de Girona han adaptado la guía ‘Abrimos las puertas’ a la realidad catalana.

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