«Hay casos en los que la necesidad, más que de tiempo, es de disponibilidad mental para atender a las criaturas»

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La crisis desencadenada en los últimos meses ha ampliado las familias en condiciones de precariedad, no sólo económica, sino en cuanto al tiempo para dedicarse a las criaturas, explica Mayca Velasco, psicóloga y coordinadora del Servicio de Familias Colaboradoras del Ayuntamiento de Barcelona, gestionado por Surt. Un recurso que genera una red de apoyo para dar un golpe de mano a familias, en muchos casos, encabezadas por una mujer, que, de manera temporal y por diferentes circunstancias, necesitan ayuda para atender a sus hijos e hijas.

¿Las familias que antes de la Covid-19 ya os pedían contar con un apoyo para cuidar de sus hijos e hijas dirías que han sido afectadas especialmente por la crisis que se ha desencadenado bajo la pandemia?

Sí, están en una situación emocional que las hace estar muy saturadas. Y el cansancio, el agotamiento, el nerviosismo, en condiciones precarias es más grande, y puede llegar a afectar a los niños, porque dejan de disfrutar del espacio y la disponibilidad mental de sus padres y madres. Tenemos dificultades para llevarlos al aire libre y si cerradas en casa estamos con una situación de sobrecarga mental fruto de los problemas, iría muy bien en este momento contar con una familia colaboradora que, ni que sea una tarde a la semana, pueda cambiar el ambiente de esta criatura. Tenemos que tener en cuenta que son criaturas sin las posibilidades económicas de tener una canguro, ni de ir a casales o de ampliar las extraescolar. Nos encontramos, pero, que los servicios que atienen estas familias en situaciones económicas vulnerables, ahora tienen prioridades vinculadas a ofrecerles apoyos económicos para resolver urgencias. La situación es complicada igual que lo ha sido siempre. Pero las situaciones más comunes como por ejemplo que tengo que ir a trabajar y no tengo con quién dejar a la criatura o que estoy muy saturada y necesito un golpe de mano para estarse con la criatura, no están respondiéndose desde servicios sociales, que es des de dónde más derivaciones recibimos al Servicio de Familias Colaboradoras. Este será un problema más a largo plazo.

¿Cómo ha afectado la crisis en la participación de las familias en este servicio?

Pocas familias han aumentado la disponibilidad para colaborar. De nuestro banco de familias, a muchas con mucha disponibilidad porque son jubiladas no les ofrecemos casos porque están dentro de la población de riesgo. Pero también es cierto que hay familias que incluso han hecho el confinamiento con la criatura de la familia con quien colaboran. Pienso en el caso de una criatura la madre de la cual trabajaba en una residencia geriàtrica y valoraron que era mejor que se confinara con la familia colaboradora. Alguna familia jubilada nos ha dicho que quiere colaborar, a pesar de ser personas de riesgo, que la vida continúa. Cuando hubo el Estado de Alarma, muchas personas se pusieron en contacto con nosotras y muchas se están vinculando al servicio, conscientes de las dificultades de muchas familias para cuidar de sus hijas e hijos.

¿Sospechas que la necesidad de apoyo para tener cuidado de niños y niñas se ha extendido a familias que antes no lo hubieran requerido?

Más que el tiempo, la necesidad es de disponibilidad mental. Podemos tener mucho tiempo, pero tantas cosas en la cabeza, fruto en muchos casos de las dificultades económicas y todas las angustias que de ello derivan, que se nos haga muy complicado atender a nuestros niños y niñas con energía y atención adecuadas.

Por lo tanto, ¿el Servicio de Familias Colaboradoras necesita más familias que puedan aportar esta capacitado de atención y energía, por un lado, a la vez que también que los servicios vuelvan a derivaros a las persones que requieren este apoyo?

Sí, necesitamos más familias colaboradoras y también que nos lleguen los casos que los servicios detectan con esta necesidad de apoyo. Cualquier agente social, educativo o de salud que esté en contacto con una familia que detecta que tiene la necesidad de dar a la criatura un espacio diferente, nos puede contactar.

¿Cómo dirías que es la relación que se establece entre las familias?

Lo que hacemos es crear una red artificialmente y que ojalá perdure en el tiempo. Dependerá de cada situación. Hay familias que acceden al servicio porque lo están pasando muy mal en un momento concreto, y les hace cierta vergüenza o tienen sentimiento de culpabilidad, de forma que cuando acaba la necesidad, quieren pasar página. Por ejemplo, en el caso de víctimas de violencia machista, cuando están en proceso de recuperación quizás necesitan este apoyo para cuidar de sus hijas o hijos, pero una vez superan una etapa, necesitan cerrar todo lo que mentalmente las vincula a este capítulo. Pero normalmente, después del periodo de colaboración, las familias mantienen el contacto, ni que sea puntual y por teléfono. Y hay algunas que se marchan del servicio pero que mantienen el apoyo que se ofrecen, como lo haríamos con unas vecinas o vecinos o con otras personas conocidas.

Para pedir más información y colaborar: 932915966 y 932915967 sfc@bcn.cat

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